Tres veces tú
Tres veces tú Babi desvió la mirada. Había tantas cosas que quería decirle, pero no sabía cómo. Finalmente, susurró: —Nunca te olvidé.
Esas palabras golpearon a Step como un puñetazo. Por un momento, el pasado y el presente se confundieron, y el control que había mantenido sobre su vida comenzó a resquebrajarse.
Sin que ninguno lo supiera, Gin había empezado a notar las ausencias de Step, las llamadas que rechazaba, las excusas que no convencían. Una noche, mientras revisaba su teléfono, vio un mensaje de Babi:
—“Gracias por venir. Hablar contigo fue lo que necesitaba.”—
El impacto de esas palabras la dejó sin aliento. La duda que había germinado en ella estalló en una certeza que no podía ignorar: algo estaba sucediendo, y no tenía idea de cómo detenerlo.
El triángulo estaba formado, y las tensiones que comenzaron esa noche solo podían conducir a una explosión.