Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —¡Mal haya el ánima de Anticristo! —dijo Sancho—. Estamos con las nuestras en los dientes, y ahora se pone muy de espacio al romance del rey don Sancho. Vámonos de aquÃ, por las entrañas de todo nuestro linaje, y curémonos; que estos barrabases de Gaiteros, o quien son, nos han molido más que sal, y a mà me han dejado los brazos de suerte que no los puedo levantar a la cabeza.
—¡Oh buen escudero y amigo! —respondió don Quijote—, has de saber que el traidor que desta suerte me ha puesto es Bellido de Olfos, hijo de Olfos Bellido.
—¡Oh, reniego de ese Bellido o bellaco de Olfos, y aun de quien nos metió en este melonar!