Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Cómo don Ãlvaro Tarfe convidó ciertos amigos suyos a comer, para dar con ellos orden qué libreas habÃan de sacar en la sortija
Venida la mañana, entró don Ãlvaro Tarfe en el aposento de don Quijote, y, sentándose junto a su cama en una silla, le dijo:
—¿Cómo le va a vuesa merced, mi señor don Quijote, flor de la caballerÃa manchega, en esta tierra? ¿Hay alguna aventura de nuevo en que los amigos podamos ayudar a vuesa merced? Porque en este reino de Aragón se ofrecen muchas y muy peligrosas cada dÃa a los caballeros andantes; y, en los dÃas pasados, en las justas que aquà se hicieron, vinieron de diversas provincias muchos y muy membrudos gigantes y descomunales jayanes, y hubo aquà algunos caballeros a quien dieron bien en qué entender. Y sólo faltó que vuesa merced se hallase aquà para que diera a semejante gente el castigo que por sus malas obras merecen; pero ya podrá ser que vuesa merced los tope por el mundo y les haga pagar lo de antaño y lo de hogaño.