Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha

Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Despertó Sancho a las voces y golpe, medio aturdido; y, apenas se sentó en la cama para levantarse y ver quién le daba tan buenos días, cuando ya don Quijote, que había arrojado el lanzón, le dio una grande puñada en los hocicos, diciendo:

—¡No hay qué levantarte, traidor, que aquí morirás!

Empezó Sancho a vocear, saltando de la cama lo mejor que pudo, y, saliendo a la sala, decía:

—¿Qué hace, señor? ¡Que ni yo he escalado el castillo ni soy sino su escudero Sancho!

—No eres sino Bramidán, traidor —dijo don Quijote—, que bien se echa de ver en el guante con que te he hallado, compañero del que ayer me arrojaste cuando aplazaste el desafío.

Estaban los dos en camisa, porque don Quijote, con la imaginación vehemente con que se levantó, no se puso más de celada, peto y espaldar, como queda dicho, olvidándose de las partes que por mil razones piden mayor cuidado de guardarse. Sancho también salió en camisa, y no tan entera como lo era su madre el día que nació. La sala estaba algo escura, y como con esto y con la cólera no acabase don Quijote de conocer a Sancho, mas porfiaba en que le había de matar, y estaba tan terco en esto cuanto Sancho lo estaba en invocar santos en su ayuda, en vocear y pedir socorro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker