Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »Agradecióselo ella, y comenzó a labrar en cierta obra que le puso en las manos, quedándose don Gregorio en la cama, pensando pasar mejor la hambre en ella que paseando. Esa mesma mañana se llegó el caballero, después de haber visitado el hospital, a saber de los dos forasteros; y, hallando acostado a don Gregorio, le dijo:
»—¿Qués, gentilhombre? ¿Cómo va? ¿Adónde está vuestra mujer?
»—Bien hasta agora me va —respondió él—, y ahà con la vecina está mi mujer, por quien pregunta vuesa merced; a quien suplico no se espante de no hallarme levantado; que el no tener andrajo de zapatos me obliga a ello.
»—No será tanto ésa la causa —dijo el a ministrador— cuanto poltronerÃa.