Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »—Por cierto, señora doña Luisa, que siento en el alma —dijo el caballero— veros empleada en quien tan poco os merece, como este picaronazo de vuestro marido, pues por una parte os veo hermosa y discreta, y considero por otra que él os ha de consumir y gastar lo poco que aquà ganáredes. Con todo, si queréis hacer por mà lo que os suplicare, os juro a fe de caballero de remediaros y favorecemos a ambos en cuanto pudiere, pues no puedo negar sino que os he mirado con buenos ojos, y de suerte están los mÃos enamorados de los vuestros, que ya vivo con deseo intenso de serviros y agradaros en cuanto pudiere. Y asÃ, desde luego, os suplico me mandéis todo lo que fuere de vuestro gusto; que a todo acudirá el mÃo, sin querer mis fieles deseos más premio que verse admitidos de vuestra memoria, pues con sólo esa gloria juzgaré verme en la mayor que puedo desear. No perdáis, bellÃsima forastera, la ocasión que a vuesas desdichas ofrece en mis dichosos cuidados la fortuna, y advertid no es cosa que os pueda estar mal el hacerme mercé.