Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »Bajó la cabeza don Gregorio con la confusión y perplejidad que pensar se puede, sin osar replicar más con la mujer, que ya conocÃa se iba encolerizando en defensa de su señora, temiendo por una parte no le conociese en la voz, y por otra que, descuidándose, no descubriese algo de lo mucho que con la priora le habÃa pasado. Y asÃ, saliéndose de allÃ, se fue por diferentes partes de la ciudad, fuera de sà y pidiendo igualmente limosna y el nombre de la priora de tal convento; y, dándole unos y otros la misma respuesta que le habÃa dado la mandadera, por salir del todo de la confusión en que se vÃa, determinó irse de rendón a casa de sus padres, para echarse allà con la carga, como dicen, y, descubriéndoseles, fiar, como era justo hacerlo, dellos el paso de tan grave suceso.