Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha En que se da fin al cuento de los felices amantes
»No habÃa bien subido a dar el aviso el criado a sus amos, cuando se arrepintió don Gregorio dello; porque, como venÃa con intención de saber de sólo de la vida dellos y, sin dárselos a conocer, irse luego a meter religioso en la mesma religión en que lo era la priora, para hacer allà una condigna penitencia con que en parte satisfaciese sus graves culpas, parecióle que todo se lo impidirÃa lo que habÃa empezado a intentar. Con la melancolÃa que esto le causó, y deseando obviar los inconvenientes que de ver a sus padres se le podÃan seguir, volvió las espaldas para retirarse de la puerta; pero, apenas lo habÃa comenzado a hacer, cuando ya el criado estuvo en ella a buscarle y los padres salieron a la ventana a llamarle.
»No se pudo escusar de entrar el turbado peregrino en su casa; y haciéndolo, y subido arriba en una cuadra, le rogaron los venerables viejos se sentase en una silla, y, poniéndosele cada uno a su lado, le hicieron mil preguntas del don Gregorio que habÃa dicho al criado habÃa conocido y tratado en Nápoles, haciéndole tras cada una un millón de ofrecimientos. DecÃanle con no pocas lágrimas:
