Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »ConsoladÃsima quedó la priora cuando hubo oÃdo del autor de sus desventuras el conocimiento que tenÃa dellas, y más cuando supo que le habÃa venido tan grande bien por las manos clementÃsimas de quien habÃa vuelto por su honra y suplido su falta en el gobierno los años que, dejada de Dios, habÃa seguido desenfrenadamente sus apetitos y las sendas de su condenación. Y consolándole y dándole cuenta de sus sucesos y de lo que debÃa a MarÃa benditÃsima, y cómo pensaba pagarle en parte tan grande deuda con una verdadera y perpetua penitencia de sus culpas y un privarse de verle jamás a él, le rogó fuese el que debÃa, mirase por su alma y huyese del mundo cuanto le fuese posible y de vanas conversaciones y pláticas; que le daba palabra ella de hacer lo mismo, como también se la daba de callar el suceso mientras viviese. Pero no muerta, pues antes de morir le pensaba dejar escrito en manos de su confesor, con orden de que le divulgase el mesmo dÃa para gloria de Dios y recomendación de la celestial autora de tal misericordia. Ofrecióle don Gregorio hacer las mismas diligencias y de no quedar en el mundo, sino entrarse en un retirado convento de su propria orden, do pagase su sensualidad el debido escote de los excesos pasados, a fuerza de ayunos y disciplinas. Y tras celebrar él con mil alabanzas de la Virgen y un millón de asombros y admiraciones la merced milagrosa y favor inaudito que su infinita clemencia habÃa usado por la devoción del santo rosario con la priora y con él mesmo, se despidió del convento para nunca más llegar a él, y della para jamás verla. Y lo proprio hizo ella, pidiéndose ambos con lágrimas perdón recÃproco y las oraciones el uno del otro. Continuó siempre, como queda dicho, la priora sus mortificaciones, consoladÃsima de la conversión de don Gregorio, dando por ella iguales gracias a la Virgen que por la suya propria, a quien le encomendó toda su vida.