Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha »Volvióse de allà él a su casa, do estuvo algunos dÃas asentando cosas; y, comunicada al cabo dellos a sus padres su devoción, y representándoles las obligaciones que tenÃan de consolarse con haberle visto vuelto vivo, les pidió su bendición y licencia para ser religioso, pues lo debÃa a Dios y a su Madre, rogándoles ahincadamente se la diesen y tuviesen a bien tomase tan divino estado. Tras lo cual también los rogó dejasen sus bienes después de sus dÃas a pobres, que son los verdaderos depósitos y en quien mejor se guardan, pues en su poder jamás se menoscaban las haciendas. Alcanzáronlo todo dellos sus lágrimas y raro espÃritu; con que se fue contentÃsimo a ser religioso en la misma ciudad, profesando en la religión que tomó, con notables demonstraciones de virtud. Y, llegando por ellas a ser perlado de su convento, quiso Dios acabase sus dÃas, ordenando juntamente el Cielo fuese el de su muerte en el mesmo en que fue la de la priora y a la misma hora; haciendo cada uno antes de espirar una devotÃsima plática a su comunidad, murieron con notables señales de su salvación, recebidos todos los divinos sacramentos.