Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Señores, ésta es una de las más estrañas y peligrosas aventuras que jamás he visto ni probado desde que recebà el orden de caballerÃa. Porque este pinar es un bosque encantado, donde no se puede entrar sin grandÃsima dificultad, en medio del cual tiene el sabio Frestón, mi contrario antiguo, una cueva, y en ella muchos y muy noblÃsimos caballeros y doncellas encantadas, entre los cuales, por saber que en ello me hace singular agravio y sinsabor, ha traÃdo presa a mi Ãntima amiga la sabia Urganda la desconocida, y la tiene llena de cadenas, atada a una rueda de molino de aceite, la cual voltean dos ferocÃsimos demonios; y cada vez que la pobre sabia llega abajo y la coge la piedra por el cuerpo, da aquellas terribles voces. Por tanto, ¡oh clementÃsimos héroes!, atended, que sola a mi persona atañe y de juro pertenece probar esta insólita aventura y libertar a la afligida sabia, o morir en la demanda.
Cuando el ermitaño y Bracamonte oyeron semejantes dislates a don Quijote y ponderaron los visajes y afectos con que lo decÃa, le tuvieron totalmente por loco; pero con todo, disimulando este conceto que dél tenÃan, le dijeron: