Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Mire vuesa merced, señor don Quijote, que por esta tierra no se usan encantamientos, ni este pinar está encantado, ni puede haber cosa de las que vuesa merced dice; y sólo se puede buenamente colegir de las voces que se oyen que algunos salteadores habrán robado alguna mujer y dándola de puñaladas, la habrán dejado en medio deste pinar, y desto se debe de lamentar.
—A pesar de cuantos lo contradicen —replicó don Quijote—, son las voces de la persona y por las causas que dicho tengo.
Viendo Sancho Panza lo que altercaban sobre decernir quién y por qué razón pronunciaba los confusos lamentos que oÃan, se llegó a su amo, muy repolludo en el rucio, y, quitándose la caperuza, puesto en su presencia, le dijo: