Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha

Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tratando desto, entró Sancho corriendo, dando una mano con otra y diciendo:

—¡Albricias, señor don Quijote, albricias! ¡Buena nueva, buena nueva!

—Yo te las prometo —dijo don Quijote—, hijo Sancho, y más si son las nuevas de que ha parecido aquel estudiante que robó a la gran reina Zenobia.

—Mejor —respondió Sancho— es la nueva.

—¿Es, por ventura —añadió don Quijote—, que el gigante Bramidán de Tajayunque está en el lugar y me busca para acabar la batalla que entre los dos tenemos aplazada?

—Mejor sin comparaciones —replicó Sancho.

—Dínosla, pues, presto —dijo don Quijote—; que si es de tanta importancia como dices, no te faltarán buenas albricias.

—Han de saber vuesas mercedes —respondió Sancho— que dice el mesonero (y no burla, porque yo lo he visto por mis ojos) que tiene para que cenemos una riquísima olla con cuatro manecillas de vaca y una libra de tocino, con bofes y livianos de carnero y con sus nabos; y es tal, en fin, que, en dándole cinco reales de contado y a letra vista, se verná ella misma a cenar por sus pies con nosotros.

Don Quijote le dio una coz, diciendo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker