Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Pues sepan —replicó Sancho—, burlas aparte, que no solamente me toca a mà uno de los nombres que cada uno de vuesas mercedes tiene y con que se hacen famosos, sino que lo soy por todos tres juntos, por sangre, por armas y por letras.
Rióse don Quijote, diciendo:
—¡Oh simple! ¿Y cómo o cuándo mereciste tú tener alguno de los renombres que nosotros, por excelencia, tenemos, para que vuele tu fama como la nuestra por el orbe?
—Yo se lo diré a vuesas mercedes —dijo Sancho—, y no se me rÃan, ¡cuerpo de mi sayo! Lo primero, yo soy famoso por sangre, porque, como sabe mi señor don Quijote, mi padre fue carnicero en mi lugar, y cual tal, siempre andaba lleno de la sangre de las vacas, terneras, corderos, ovejas, cabritos y carneros que mataba, y siempre traÃa llenos della los brazos, manos y delantal. Por las armas también soy famoso, porque un tÃo mÃo, hermano de mi padre, es en mi tierra espadero, y agora está en Valencia, o donde él se sabe, y siempre él anda limpiando espadas, montantes, dagas, puñales, estoques, cuchillos, cuchillas, lanzas, alabardas, chuzos, partesanas, petos y morriones y todo género armorum. Por las letras también, un cuñado mÃo es encuadernador de libros en Toledo, y siempre anda con pergaminos escritos y envuelto entre librazos tan grandes como la albarda de mi rucio, llenos de letras góticas.