Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Vamos, Sancho amigo, al aposento de arriba, que allà podremos dormir lo poco que de la noche queda; que no hay para qué irte ahora a tu casa, que ya tu mujer estará acostada, y también que tengo un poco que comunicar contigo esta noche sobre un negocio de importancia.
—Pardiez, señor —dijo Sancho—, que estoy yo esta noche para dar buenos consejos, porque estoy redondo como una chueca. Sólo será la falta que me dormiré luego, porque ya los bostezos menudean mucho.
Subiéronse arriba tras esto ambos a acostar; y, puestos en una misma cama, dijo don Quijote: