Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Cenaron don Quijote, la reina Zenobia y Sancho con grande gusto, los dos por la buena cena y hambre con que llegaron a ella, y don Quijote por la vanagloria con que quedó de ver el aplauso con que a su parecer le habÃan recebido los prÃncipes de aquella ciudad. Y, después de cena, llamando al mesonero, dijo le trajese allà un ropavejero, porque querÃa comprar luego un curioso vestido para la reina Zenobia; y, diciéndole el mesonero que era imposible hacerlo entonces, por ser ya muy tarde, pero que en amaneciendo se levantarÃa y le irÃa a buscar, se fueron a acostar cada uno en su aposento.
Aquà da fin la Sexta parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha