Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Salió en esto muy aprisa de la cocina Sancho, diciendo:
—Venga vuesa merced, señor, pesia a cuantos historiadores han tenido todos los caballeros andantes, desde Adán hasta el Antecristo (que mal siglo le dé Dios al muy hijo de puta), que es tarde, y dice el mesonero que tiene, para vuesa merced y la reina Zenobia, asada a las mil maravillas, con ajos y canela, una hermosÃsima pierna de carnero; y si se tarda, temo no se vuelva en pierna de cabrón, según se va poniendo ya dura, de cansada de aguardarnos.
Fuéronse, en oyendo el recado, el corregidor y los que con él venÃan, llenos de risa y asombro, unos de oÃr los dislates del amo y simplicidades del escudero, y otros de ver el estraño género de locura del triste manchego, efeto maldito de los nocivos y perjudiciales libros de fabulosas caballerÃas y aventuras, dignos ellos, sus autores y aun sus letores, de que las repúblicas bien regidas igualmente los desterrasen de sus confines. Pero de lo que más se fueron admirados era de ver la facilidad que tenÃa don Quijote en hablar el lenguaje que antiguamente se hablaba en Castilla en los cándidos siglos del conde Fernán González, Peranzules, Cid Ruiz DÃaz y de los demás antiguos.