Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha De cómo al salir nuestro caballero de Sigüenza encontró con dos estudiantes, y de las graciosas cosas que con ellos pasaron hasta Alcalá
Luego que hubo amanecido, se fue el mesonero a llamar, como don Quijote le habÃa mandado, un ropavejero; y trajo consigo el más hacendado del lugar, que vino cargado de dos o tres vestidos de mujer, para que quien le mandaba llamar escogiese el que más le contentase. Llegados a casa, hallaron a don Quijote y a Sancho que se acababan de levantar; y dando aviso el mesonero a su huésped de cómo estaba allà quien traÃa las ropas de mujer que le habÃa mandado buscar, salió a verlas, y, saludándole cortésmente, mandó salir a la reina Zenobia para que escogiese la que fuese más de su gusto. Y, mirándolas todas, a la postre, por mejor y de más gala, que es la que don Quijote tenÃa más puesta la mira, escogieron una saya, jubón y ropa colorada, con gorbiones amarillos y verdes, y vivos de raso azul; y, dándole al dueño por todo doce ducados, se lo mandó vestir allà en su propria presencia a la señora Bárbara, a la cual, como viese Sancho vestida toda de rojo, dijo, lleno de risa:
