Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Con este buen entretenimiento llegaron a la noche a la posada, yendo siempre con ellos los dos estudiantes, por lo poco que don Quijote caminaba, que no era más que cuatro o cinco leguas cada dÃa; ni aun Rocinante podÃa hacer mayor jornada, que no le daban lugar para ello la flaqueza y años que tenÃa a cuestas. De suerte que caminaron tres dÃas sin sucederles cosa de consideración, aunque en todos los lugares eran bien notados y reÃdos, particularmente en Hita, por las cosas que don Quijote hacÃa con la reina Zenobia, la cual no era poco conocida de toda aquella tierra, ni menos de los estudiantes, que cada dÃa decÃan a don Quijote sus virtudes, si bien era imposible persuadirle cosa en contrario de lo que della tenÃa aprehendido su quimera y loca fantasÃa.