Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha De las graciosas cosas que pasaron entre don Quijote y una compañÃa de representantes con quien se encontró en una venta cerca de Alcalá
Caminando don Quijote en su compañÃa y con dos estudiantes que arriba dijimos, sucedió que, llegando a poco más de dos leguas de Alcalá, se les hizo a Sancho y a su amo tarde para poder entrar en ella de dÃa, como deseaban; y con la pesadumbre que esto le daba, dijo don Quijote a los estudiantes si habÃa algún lugar antes de Alcalá donde pudiesen hacer noche; y, respondiendo ellos que no (quizá deseosos de que se quedasen en el campo o desacomodados), añadieron que sólo a un cuarto de legua de allà habÃa una venta, adonde podrÃan pasar razonablemente la noche. Apenas oyó Sancho el nombre de la venta, cuando se dio a todos los diablos, y dijo:
—Por las entrañas de la ballena de Jonás, mi señor don Quijote, le suplico que no vamos allá por ningún caso, pues las que estos señores llaman ventas son los castillos encantados que vuesa merced dice, y adonde siempre nos han aporreado invisiblemente los gigantes, duendes, fantasmas, jayanes, estantiguas o folletos, o como los llaman a los que nos han dado millares de veces tanto que llorar y curar, cuanto saben mis escuderiles huesos; que los de vuesa merced han siempre mejor librado en el remedio de aquel precioso bálsamo, cuya eficacia solo ha faltado para mÃ, que no soy armado caballero.