Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —¡Pequeño! —respondió Sancho—. En Sigüenza me dijo suplicase a vuesa merced la comprase un par de zapatos, y preguntándole yo cuántos puntos calzaba, me respondió que entre quince y diez y nueve, poco más.
—¿Pues no ves, insensato, que las amazonas son gente varonil, y como andan siempre en las lides, no son tan delicadas y hermosas de pies como las damas de la Corte, que se están en sus estrados regaladas y ociosas, con que son más tiernas y femeniles que las valerosas amazonas?
Con no poca resolución replicó Bárbara a las malicias de Sancho, de que estaba ofendida, diciendo:
—No pensaba, señor don Quijote, pasar de aquÃ. Pero por saber que doy a vuesa merced contento y hago rabiar a este bellaco de Sancho, quiero llegar hasta Madrid, y allà servir a vuesa merced en cuanto me mandare, a pesar deste villano harto de ajos.