Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha

Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Dios os conserve —dijo don Ãlvaro— esa disposición, que sólo della y de vuestra buena condición os tengo envidia.

Almorzó don Ãlvaro y luego llegaron los tres caballeros con su gente y con el cura, porque ya amanecía; y, viéndolos don Ãlvaro, se puso al momento las espuelas y subió a caballo, tras lo cual sacó don Quijote del establo a Rocinante ensillado y enfrenado para acompañarles, y dijo, teniéndole por el freno, a don Ãlvaro:

—Ve aquí vuesa merced, señor don Ãlvaro, uno de los mejores caballos que a duras penas se podrían hallar en todo el mundo: no hay Bucéfalo, Alfana, Seyano, Babieca ni Pegaso que se le iguale.

—Por cierto —dijo don Ãlvaro, mirándole y sonriéndose—, que ello puede ser como vuesa merced dice, pero no lo muestra en el talle, porque es demasiado de alto y sobrado de largo, fuera de estar muy delgado. Pero debe ser la causa del estar tan flaco el ser de su naturaleza algo astrólogo o filósofo, o la larga esperiencia que tendrá de las cosas del mundo; que no deben haber pasado pocas por él, según los muchos años que descubre tener encubiertos bajo a silla; pero, como quiera que sea, él es digno de alabanza por lo que muestra ser discreto y pacífico.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker