Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —¡Oh paje vil y de infame ralea! —dijo don Quijote—. ¡Y mentiroso llamas a uno de los mejores libros que los famosos griegos escribieron! Tú y el bárbaro turco de tu amo sois los mentirosos, y mañana se lo haré yo confesar a él, mal que le pese, delante del rey, con los filos desta espada.
—Digo —respondió el paje— que mi señor es muy buen cristiano, caballero de lo bueno y conocido en España; y quien lo contrario dijere, miente y es un bellaco.
Don Quijote, que tal oyó, metió mano a su espada y se fue, hecho un rayo, para el paje. Él, en viéndolo, se bajó por la ancha escalera en la calle y, saliendo a su puerta, decÃa a voces:
—¡Salga el bellaco que pone lengua en mi señor; que haré que le cueste caro!
Y, diciendo y haciendo, tomó una piedra de la calle contra don Quijote, el cual salió también a ella armado como estaba; y con la espada en la mano y cubierto con su adarga, se fue contra el paje, el cual, anticipándose en la ofensa, le tiró la piedra que tenÃa, con tal furia, que le dio con ella tal y tan desatinado golpe, que, a no hallarle el pecho armado, le pusiera la vida en contingencia.