Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —A fe que lo puede agradecer a que se me cayó la caperuza; que, a no ser esto, llevara su merecido el muy guitón, para que otra vez no se atreviera otro tal cual él a tomarse con un escudero andante tan honrado como yo y de tan valeroso dueño como mi señor don Quijote.
Rieron cuantos en la sala estaban de ver la necia cólera de Sancho, al cual dijo el titular:
—Yo, señor Sancho, no puedo dejar de salir en batalla con el señor Caballero Desamorado, de la cual saldré sin duda con vitoria, porque mi valor es conocido, y singular es el favor que cierto mago que tengo de mi parte me da siempre.
—Eso se verá —replicó don Quijote—; a las obras a que me remito.
Parecióles en esto a todos que era bien dar lugar a la noche; y, levantándose de la silla, el titular dijo a don Quijote:
—Mire vuesa merced, señor Desamorado, lo que emprende en emprender a pelear conmigo, y duerma sobre ello.
—Sobre una muy buena cama dormirá mejor mi señor —respondió Sancho—; y yo y la señora reina, otro que tal.
—No faltarán ésas —dijo el titular.
Y mandando llevarlos a ellas, se fueron a acostar todos.