Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Quedó Sancho muy alegre de oír lo que su amo le mandaba, y poniéndose frente a frente de don Álvaro, cruzados los brazos, le dijo con voz furiosa desta manera:
—Soberbio y descomunal sabio, nosotros somos esos de las cuatro partes del mundo por quien preguntas, como tú eres hijo de tu madre y nieto de tus abuelos.
—Pues esta noche —replicó don Álvaro— tengo de hacer un tan fuerte encantamiento en daño vuestro, que, llevando por los aires a la reina Zenobia, la porné en un punto en los montes Perineos, para comérmela allí frita en tortilla, volviendo luego por ti y tu escudero Sancho Panza para hacerlo mesmo de ambos.