Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Es tan grande su atrevimiento —replicó él— que se quiere poner en quintas conmigo, cosa que siento en el ánima, porque no querrÃa verme obligado a ser verdugo de quien tan honrada y cumplidamente me ha hospedado. Pero lo que podré hacer por él será, para que tenga más largo el plazo para deliberar lo que más le conviene, entrar primero en batalla con el rey Bramidán de Tajayunque y luego con el alevoso hijo del rey de Córdoba, en defensa de la inocencia de su reina madre.
—No es poca merced la que se nos hace a todos —le dijo don Carlos— en diferir esta batalla que, en efeto, a todos nos importa se ahorren pesadumbres entre dos prÃncipes tan poderosos como el Perianeo y vuesa merced; y con las largas confÃo componer sus pretensiones sin agravio de ninguna de las partes.