Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Don Carlos llamó en esto por un lado de la silla a Sancho, y le dijo:
—Ahora es tiempo, amigo Sancho, de que el poderoso Archipámpano os conozca y vea vuestro buen entendimiento; y asÃ, no perdáis la ocasión que tenéis; antes, decilde con mucha y buena retórica se sirva de mandaros dar a vos también licencia para hacer la batalla con aquel escudero negro que sabéis, pues, venciéndole, es cierto os dará el orden de caballerÃa, quedando tan caballero y famoso para toda vuestra vida como lo es don Quijote.
Apenas hubo oÃdo Sancho tal consejo, cuando se puso en medio de la sala, delante de su amo, de rodillas, teniendo la caperuza en las manos y diciéndole en voz alta:
—Mi señor don Quijote de la Mancha, si alguna merced le he hecho en este mundo, le suplico, por los buenos servicios de Rocinante, que es la persona que más puede con vuesa merced, me dé, en pago della y dellos, licencia para hablar a este señor Arcadepámpanos media docena de palabras de grandÃsima importancia, pues, visto por él mi ingenio, sin duda verná, andando dÃas y viniendo dÃas, a darme el orden de caballerÃa con los haces y enveses que vuesa merced le tiene.
Don Quijote le dijo:
—Sancho, yo te le doy; pero con condición que no hagas ni digas necedad alguna de las que sueles.