Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Infinito huelgo, invicto y gallardo manchego, de que hayáis querido hacer electión de mi corte y de los servicios que en ella os pienso hacer para bien suyo, gloria vuestra y aumento de mis estados, y más de que haya sido vuestra venida a ellos en tiempo que tan oprimidos me los tiene ese bárbaro prÃncipe de Tajayunque que decÃs. Pero, porque es ardua la empresa del duelo que con él tenéis aplazado, quiero, para deliberar sobre ello con más acuerdo, que se dilate hasta que lo consulte con mis grandes; que esotros desafÃos de los prÃncipes Perianeo y de Córdoba son de menos consideración y fácilmente se compondrán o rendirán ellos después, cuando vean triunfáis del rey de Chipre. La dilación, pues, de su batalla os pido consintáis en primer lugar; y en segundo, os ruego os retiréis cuanto pudiéredes de las damas de mi casa y corte, pues, estando vos en ella y siendo el Caballero Desamorado, y tan galán, dispuesto, bien hablado y valiente, de fuerza han de estar todas ellas con grandÃsima vigilancia, y aun competencia, sobre cuál ha de ser la tan dichosa y bien afortunada que os merezca. Y no es mi intención caséis con ninguna dellas, porque pretendo casaros con la infanta mi hija, que allà veis, luego que os vea coronado emperador de Grecia, Babilonia y Trapisonda; y de aquà adelante recebiré a merced de que, como yerno mÃo en espera, tengáis esta casa por propria, sirviéndoos della y de mis proprios caballeros y criados.