Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Dicho esto, quedaron él callando y todos los de sala tan suspensos de oÃr los concertados disparates de aquel hombre y la gravedad y visajes con que los decÃa, que no sabÃan quién ni cómo saliese responderle. Pero al cabo de rato, el mismo Archipámpano le dijo: