Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Como medianoche era por hilo, los gallos querían cantar, celebraron mucho todos el dibujo que Sancho había hecho de la reina Zenobia y rogaron a don Carlos la trajese allí el día siguiente a la misma hora; y prometiéndolo el, y llamando al titular, su cuñado, que estaba apartado a un lado apaciguando a don Quijote, les suplicaron a ambos les dejasen aquella noche en casa a Sancho. Condecendieron con los ruegos del Archipámpano, y en particular don Quijote, a quien el titular, don Álvaro y don Carlos dijeron no podía contradecir; tras lo cual, despidiéndose todos de sus altezas, se volvieron a su casa con el acompañamiento que habían venido y con no poco consuelo de don Quijote, por ver empezaban ya a conocerle y temerle los de la corte.