Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha En que se continúan las hazañas de nuestro don Quijote y la batalla que su animoso Sancho tuvo con el escudero negro del rey de Chipre, y juntamente la visita que Bárbara hizo al Archipámpano
Quedaron con Sancho contentÃsimos aquella noche el Archipámpano y su mujer, porque dijo donosas simplicidades; y no fue la menor decir, cuando vio subir la cena y que le mandaban asentar en una mesilla pequeña, junto a la de los señores, en la cual estaba una niña muy hermosa, hija dellos:
—Pues, ¡cuerpo non de Dios!, ¿por qué han de sentar a esa rapaza, tamaña como el puño, en esa mesa tan grande y la ponen delante esos platos, mayores que la artesa de Mari Gutiérrez, dejándome a mà en esa mesilla menor que un harnero, siendo yo tamaño como la tarasca de Toledo y teniendo tantas barbas como Adam y Eva? Pues si lo hacen por la paga, tan buenos son los dos reales y medio que tengo en la faltriquera para pagar lo que cenare, como cuantos tenga el rey y los que dieron por Jesucristo los judÃos a Judas; y, si no, mÃrenlos.
Y, diciendo esto, se levantó y sacó hasta tres reales de cuartos, sucios y untados, y echólos sobre la servilleta de la señora; pero apenas lo hubo hecho, cuando, viendo que ella los iba a dar con la mano, pensando él que los querÃa tomar, los volvió a coger con furia, diciendo: