Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Dicho esto, sacó otra vez el dinero, diciendo:
—Tome vuesa merced ahora, y páguese lo que fuere la cena; que no quiero irme acostar sin rematar cuentas; que asà lo hacÃamos siempre por el camino mi señor don Quijote y yo. Que esto, me decÃa el cura, mandan los mandamientos de la Iglesia, cuando mandan pagar diezmos y primicias.
Tomólos el señor, diciendo:
—Yo me doy por satisfecho, con lo que hay aquÃ, de lo que debéis de cena y cama, y aun mañana os daré también de comer a mediodÃa por ello, sin más paga.
—Yo le beso las manos por la merced —respondió Sancho—; que para esas cosas con hilo de arambre me harán estar más quedo que una veleta de tejado; y mire que le tomo la palabra; que, aunque sé que hago harta falta a mi señor, yo me disculparé con él, diciendo que no acerté la casa; cuanto y más que, cuando el hombre lleve media docena de palos por una buena comida, no es tanta la costa que no le salga demasiado de barato, y otras veces nos los han dado a mà y a él de balde y sin comida alguna.