Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Señor escudero negro, Sancho Panza, que soy yo, no está aquà por agora; pero hallarle heis a la Puerta del Sol, en casa de un pastelero, do está dando cabo y cimo a una grande y peligrosa aventura de una hornada de pasteles. Id, por tanto, a decille de mi parte que digo yo que venga luego a la hora de hacer batalla con vos.
—¿Pues cómo —replicó el secretario— siendo vos Sancho Panza, mi contrario, decÃs que no está aquÃ? Vos sois una gran gallina.
—Y vos un gran gallo —respondió Sancho—, porque queréis que yo esté aquà a pesar mÃo, no queriendo estar, por más que sea Sancho Panza, escudero del Caballero Desamorado y marido de Mari Gutiérrez; y si niego lo que soy, más honrado era san Pedro y negó a Jesucristo, que era mejor que vos y la puta que os parió, mal que os pese; y si no, decid al contrario.
No pudieron detener la risa los circunstantes del disparate, y, cobrando nuevo ánimo, prosiguió: