Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Comunicaron esta determinación con don Ãlvaro, y, pareciéndole bien su resolución, les dijo que él se encargaba, con industria del secretario de don Carlos, cuando dentro de ocho dÃas se volviese a Córdoba, donde ya sus compañeros estarÃan, por haberse ido allá por Valencia, de llevársela en su compañÃa hasta Toledo, y dejar muy encargada y pagada allà en Casa del Nuncio su cura, pues no le faltaban amigos en aquella ciudad, a quien encomendarle. Añadió que se obligaba a ello por lo que tenÃa escrúpulo de haber sido causa de que saliese del Argamesilla para Zaragoza, por haberle dado parte de las justas que allà se hacÃan y haberle dejado sus armas y alabado su valentÃa; pero que era de parecer no se le tratase nada sin dejarle salir a la batalla de Tajayunque, porque, según la tenÃa en la cabeza, le parecÃa imposible persuadirle nueva aventura, no rematada aquella que tan desvanecido le traÃa; y que lo que se podÃa hacer era dar orden en que se aplazase y fuese el dÃa siguiente, y para más aplauso, en la Casa del Campo donde se podrÃa cenar para más recreación, convidando muchos amigos, pues tenÃa por cierto serÃa graciosÃsimo el remate de la aventura, que no esperaba menos del ingenio del secretario.