Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha EL CABALLERO DESAMORADO,
poniendo encima esta curiosa, aunque ajena, de suerte que esté entre mà y entre Cupido y las damas:
SUS FLECHAS SACA CUPIDO
DE LAS VENAS DEL PIRÚ,
A LOS HOMBRES DANDO EL CU
Y A LAS DAMAS DANDO EL PIDO.
—¿Y qué habemos de her —dijo Sancho— nosotros con esa Cu? ¿Es alguna joya de las que habemos de traer de las justas?
—No —replicó don Quijote— que aquel Cu es un plumaje de dos relevadas plumas, que suelen ponerse algunos sobre la cabeza, a veces de oro, a veces de plata y a veces de la madera que hace diáfano encerado a las linternas, llegando unos con dichas plumas hasta el signo Aries, otros al de Capricornio y otros se fortifican en el castillo de San Cervantes.
—Pardiez —dijo Sancho—, que, ya que yo me hubiese de poner esas plumas, me las habÃa de poner de oro o de plata.
—No te convienen a ti —dijo don Quijote— esos dijes, que tienes la mujer buena cristiana y fea.
—No importa eso —dijo Sancho—; que de noche todos los gatos son pardos y, a falta de colcha, no es mala manta.