Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Dejemos eso —replicó don Quijote—, porque delante de nosotros tenemos ya uno de los mejores castillos que a duras penas se podrán hallar en todos los paÃses altos y bajos y estados de Milán y LombardÃa.
Esto dijo por una venta que un cuarto de legua lejos se divisaba. Respondió Sancho:
—En buena fe que me huelgo, porque aquello que vuesa merced llama castillo es una venta, para la cual, pues ya el sol se va poniendo, será bueno que enderecemos el camino para pasar en ella la noche muy a nuestro placer; que mañana prosiguiremos nuestro viaje.
Porfiaba don Quijote en que era castillo, y Sancho en que era venta. Acertaron en esto a pasar dos caminantes a pie, los cuales, maravillados de ver la figura de don Quijote, armado de todas piezas y con morrión, haciendo el calor que hacÃa, que no era poco, se detuvieron mirándole; a los cuales se llegó don Quijote diciendo: