Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Señor caballero, nosotros con ningún soberbio jayán hemos peleado, ni tenemos caballos ni doncellas que se nos hayan quitado; pero si su merced habla de una batalla que habemos tenido allà debajo de aquellos árboles con cierto número de gente que nos daba harto fastidio en el cuello del jubón y pliegues de los calzones, ya hemos habido cumplida vitoria de semejante gente; y si no es que alguno se nos haya escapado por entre los bosques de los remiendos, todos los más han sido muertos por el conde de Uñate.
Antes que respondiese don Quijote, salió Sancho diciendo:
—DÃgannos, señores caminantes: aquella casa que allà se ve, ¿es venta o castillo?
Replicó don Quijote:
—Majadero insensato, ¿no ves desde aquà los altos chapiteles, la famosa puente levadiza y los dos muy fieros grifos que defienden su entrada a aquellos que, contra la voluntad del castellano, pretenden entrar dentro?
Los caminantes dijeron:
—Si vuesa merced es servido, señor caballero armado, aquélla es la venta que llaman del Ahorcado desde que junto a ella ahorcaron, ahora un año, al ventero, porque mató a un huésped y le robó lo que tenÃa.