Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —Ahora, pues, andad en hora mala —dijo don Quijote—; que ello será lo que yo digo, a pesar de todo el mundo.
Los caminantes se fueron muy maravillados de la locura del caballero; y don Quijote, ya que llegaban a tiro de arcabuz de la venta, dijo a Sancho:
—Conviene mucho, Sancho, para que en todo cumplamos con el orden de caballerÃa y vamos por el camino que la verdadera milicia enseña, que tú vayas delante y te llegues a aquel castillo como si fueses verdadera espÃa, y adviertas en él con mucho cuidado la anchura, altura y profundidad del foso, la disposición de las puertas y puentes levadizas, los torreones, prataformas, estradas encubiertas, diques, contradiques, trincheas, rastrillos, garitas, plazas y cuerpos de guardia que hay en el artillerÃa que tienen los de dentro; qué bastimentos y para cuántos años; qué municiones; si tienen agua en las cisternas; y, finalmente, cuántos y qué tales son los que tan gran fortaleza defienden.