Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha —¡Oh Sancho! —dijo don Quijote—, ¿cuánta gente es la que viene? ¿Viene un escuadrón volante o viene por tercios? ¿Cuánta es la artillerÃa, corazas y morriones que traen, y cuántas compañÃas de flecheros? Los soldados, ¿son viejos o bisoños? ¿Están bien pagados? ¿Hay hambre o peste en el ejército? ¿Cuántos son los alemanes, tudescos, franceses, españoles, italianos y esguÃzaros? ¿Cómo se llaman los generales, maeses de campo, prebostes y capitanes de campaña? ¡Presto, Sancho, presto, dilo! Que importa para que, conforme a la gente, hagamos en este grande prado trincheas, fosos, contrafosos, rebellines, plataformas, bestiones, estacadas, mantas y reparos para que dentro les echemos naranjas y bombas de fuego, disparando todos a un tiempo nuestra artillerÃa, y primero las piezas que están llenas de clavos y medias balas, porque éstas hacen grande efeto al primero Ãmpetu y asalto.
Respondió Sancho: