Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha
Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha Tras éste, pasaron otros tan apacibles y más estraños cuentos en los demás lugares del camino, hasta que sucedió que, llegando él y Sancho cerca de Calatayud, en un lugar que llaman Ateca, a tiro de mosquete de la tierra, yendo platicando los dos sobre lo que pensaba hacer en las justas de Zaragoza y cómo desde allà pensaba dar la vuelta a la corte del rey y dar en ella a conocer el valor de su persona, volvió la cabeza y vio, en medio de un melonar, una cabaña y, junto a ella, un hombre que la estaba guardando con un lanzón en la mano. Detúvose un poco mirándole de hito a hito, y después de haber hecho en su fantasÃa un desvariado discurso, dijo: