El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Pero ¿qué más? Si yo he visto que aun en los pésames no falta la raspa; antes suelen comenzar con suspiros y lamentos y concluir con bizcochos, queso, aguardiente, chocolate o almuerzo, según la hora; ya se ve, que habrán oído decir que los duelos con pan son menos, y que a barriga llena, corazón contento.
No os disgustéis con estas digresiones, pues a más de que os pueden ser útiles, si os sabéis aprovechar de su doctrina, os tengo dicho desde el principio que serán muy frecuentes en el discurso de mi obra, y que ésta es fruto de la inacción en que estoy en esta cama, y no de un estudio serio y meditado; y así es que voy escribiendo mi vida según me acuerdo, y adornándola con los consejos, crítica y erudición que puedo en este triste estado; asegurándoos sinceramente que estoy muy lejos de pretender ostentarme sabio, así como
deseo seros útil como padre, y quisiera que la lectura de mi vida os fuera provechosa y entretenida, y bebierais el saludable amargo de la verdad en la dorada copa del chiste y de la erudición. Entonces sí estaría contento y habría cumplido cabalmente con los deberes de un sólido escritor, según Horacio, y conforme mi libre traducción:
De escritor el oficio desempeña,
quien divierte al lector y quien lo enseña.
Mas, en fin, yo hago lo que puedo, aunque no como lo deseo.