El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Así, después de haber almorzado y dándole las gracias, busqué un palo para que me sirviera de bordón, alcé un sombrero muy viejo de petate que estaba tirado en un muladar, me lo planté, me despedí de mis hospedadores y tomé el camino de la garita de San Lázaro.
Llegué al pueblo de Ayotla, donde dormí aquella noche sin más novedad que acabar, por vía de cena, con mi repuesto.
Al día siguiente me levanté temprano y seguí mi camino para Puebla, hasta llegar a Río Frío, donde me sucedieron las aventuras que vais a leer en el capítulo que sigue.
EN EL QUE PERIQUILLO REFIERE EL ENCUENTRO QUE TUVO CON UNOS LADRONES; QUIÉNES FUERON ÉSTOS, EL REGALO QUE LE HICIERON Y LAS AVENTURAS QUE LE PASARON EN SU COMPAÑÍA
Nada de fabuloso tiene la historia que habéis oído, queridos hijos míos; todo es cierto, todo es natural, todo pasó por mí, y mucho de este todo, o acaso más, ha pasado, pasa y puede pasar a cuantos viven entregados como yo al libertinaje y quieran sostenerse y aparentar en
el mundo a costa ajena, sin tener oficio ni ejercicio ni querer ser útiles con su trabajo al resto de sus hermanos.
