El Periquillo Sarniento. Tomo I

El Periquillo Sarniento. Tomo I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Diciendo esto se fue, y yo, luego que le iba a hablar al compañero, conocí que era el pobre Roque, mi condiscípulo, amigo y fámulo antiguo. Él también me conoció, y después que nos abrazamos con la ternura imaginable, nos preguntamos recíprocamente y nos dimos cuenta de nuestras aventuras.

Admirado se quedó Roque al saber mis sucesos. Yo no me admiré mucho de los suyos, porque como él no había sido tan extraviado como yo, no había sufrido tanto, y sus aventurillas no habían pasado de comunes.

Al fin le dije:

–Yo me alegro mucho de que nos hayamos encontrado en este santo claustro, y que los que algún día corrimos juntos por la senda de la iniquidad, nos veamos juntos también aquí, animados de unos mismos sentimientos para implorar la gracia.

–Yo tengo el mismo gusto –me dijo Roque–, y a este gusto añado la satisfacción que tengo de pedirte perdón, como de facto te lo pido, de aquellos malos consejos que te di, pues aunque yo lo hacía por lisonjearte y granjearme más tu protección, hostigado por mi miseria, no es disculpa; antes debería haberte aconsejado bien, y aun perdido tu casa y amistad, que haberte inducido a la maldad.

–Yo poco había menester –le dije–; no tengas escrúpulo de eso. Créete que sin tus persuasiones habría siempre obrado tan mal como obré.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker