El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I -Usted, niña, elija quién ha de explicar lo que es cometa, el colegial o yo; y si la elección recae en mí, lo haré con mucho gusto, porque no me agrada que me rueguen, ni sé hacer desaire a las señoras.
Sin duda la guiñó el ojo, porque al instante me dijo la prima de Largo:
-Usted, señor, quisiera me hiciese ese favor.
No me pude escapar; me determiné a darle gusto; mas no sabía ni por dónde comenzar, porque maldito si yo sabía palabra de cometas, ni cometos; sin embargo, con algún orgullo (prenda esencialísima de todo ignorante), dije:
-Pues, señores, los cometas o las cometas, como otros dicen, son unas estrellas más grandes que todas las demás, y después que son tan grandes, tienen una cola muy larguísima...
–¿Muy larguísima? –dijo el vicario.
Y yo, que no conocía que se admiraba de que ni castellano sabía hablar, le respondí lleno de vanidad:
-Sí, padre, muy larguísima; ¿pues qué, no lo ha visto usted?
-Vaya, sea por Dios -me contestó.
Yo proseguí: