El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Cuando vi que todos estaban o procurando dormir, o divertidos, me salí al corredor, me recosté en una banca, y comencé a hacer las más serias reflexiones entre mí acerca del chasco que me acaba de pasar.
Ciertamente, decía yo, ciertamente que este padre me ha avergonzado; pero, después de todo, yo he tenido la culpa en meterme a dar voto en lo que no entiendo. No hay duda, yo soy un necio, un bárbaro y un presumido. ¿Qué he leído yo de planetas, de astros, de cometas, eclipses, ni nada de cuanto el padre me dijo? ¿Cuándo he visto, ni por el forro, los autores que me nombró, ni he oído siquiera hablar de éstos antes que ahora? ¿Pues quién diablos me metió en la cabeza ser explicador de cosa que no entiendo, y luego explicador tan sandio y orgulloso? ¿En qué estaría yo pensando? Ya se ve, soy bachiller en filosofía, soy físico. Reniego de mi física y de cuantos físicos hay en el mundo si todos son tan pelotas como yo. ¡Voto a mis pecados! ¿Qué dirá este padre? ¿Qué dirá el señor cura? ¿Y