El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Algunos familiares del Pindo han logrado labrar su fortuna por su numen; pero han sido pocos en realidad. Virgilio fue uno de ellos, que fue protegido de Augusto; pero no se hallan fácilmente Augustos ni Mecenas que patrocinen Virgilios; antes muchos otros que han tenido la dos circunstancias que Horacio requiere para la poesía, que son numen y arte, han pedido limosna cuando se han atenido a esta habilidad, y otros más prudentes se han apartado de ella, mirándola como un comercio pernicioso a su mejor colocación; tal fue don Esteban Manuel Villegas, cuyas Eróticas tenemos. Por esto te aconsejo en esta parte con las mismas palabras de Bocángel:
Si hicieres versos, haz pocos,
por más que te asista el genio,
que aunque te lo aplauda el gusto,
ha de reñirlo el talento.