El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Conque de todo esto sacamos en conclusión, que un pobre como tú, que sigue la carrera de las letras para tener con qué subsistir, se ve en necesidad de ser o sacerdote teólogo o canonista; o siendo secular, médico o abogado; y así ya puedes elegir el género de estudio que te agrade, advirtiendo antes que en el acierto de la elección consistirá la buena fortuna que te hará feliz en el discurso de tu vida.
“Yo no exijo de ti una resolución violenta ni despremeditada. No, hijo mío ésta no es puñalada de cobarde. Ocho días te doy de plazo para que lo pienses bien. Si tienes algunos amigos sabios y virtuosos, comunícales las dudas que te ocurran, aconséjate con ellos, aprovéchate de sus lecciones, y sobre todo consúltate a ti mismo; examina tu talento e inclinación, y después que hagas estas diligencias, resolverás con prudencia la carrera literaria que pienses abrazar. En inteligencia que si de tus consultas y examen deduces que no serás buen letrado, ni sacerdote, ni secular, no te apures ni te avergüences de decírmelo, que por la gracia de Dios, no soy un padre ridículo que he de incomodarme porque me participes el desengaño que saques por fruto de tus reflexiones. No, Pedro mío; dime, dime con toda franqueza tu nuevo modo de pensar; yo te puse el arte de Nebrija en la mano por contemporizar con tu madre; mas ahora que ya eres grande, quiero contemporizar contigo,