El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I porque tú eres el héroe de esta escena, tú eres el más interesado en tu logro, y así tu inclinación y tu aptitud para esto o aquello se debe consultar, y no la de tu madre ni la mía.
“No soy yo de los padres que quieren que sus hijos sean clérigos, frailes, doctores o licenciados, aun cuando son ineptos para ello o les repugna tal profesión. No; yo bien sé que lo que importa es que los hijos no se queden flojos y haraganes, que se dediquen a ser útiles a sí y al Estado, sin sobrecargar la sociedad contándose entre los vagos, y que esto no solamente las ciencias lo facilitan; también hay artes liberales y ejercicios mecánicos con que adquirir el pan honradamente.
“Y así, hijo mío, si no te agradan las letras, si te parece muy escabroso el camino para llegar a ellas, o si penetras que por más que te apliques has de avanzar muy poco, viniendo a serte infructuoso el trabajo que emprendas en instruirte, no te aflijas, te repito. En ese caso tiende la vista por la pintura o por la mi música o bien por el oficio que te acomode.