El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Sobran en el mundo sastres, plateros, tejedores, herreros, carpinteros, batihojas, carroceros, canteros y aun zurradores y zapateros que se mantienen con el trabajo de sus manos. Dime, pues, qué cosa quieres ser, a qué oficio tienes inclinación y en qué giro te parece que lograrás una honrada subsistencia; y créeme que con mucho gusto haré porque lo aprendas, y te fomentaré mientras Dios me diere vida; entendido que no hay oficio vil en las manos de un hombre de bien, ni arte más ruin, oficio o ejercicio más abominable que no tener arte, oficio ni ejercicio alguno en el mundo. Sí, Pedro, el ser ocioso e inútil es el peor destino que pueda tener el hombre; porque la necesidad de subsistir y el no saber cómo, ni de qué, lo ponen como con la mano en la puerta de los vicios más vergonzosos, y pos eso vemos tantos drogueros, tantos rufianes de sus mismas hijas y mujeres, y tantos ladrones; y por esta causa también se ha visto y se ven tan pobladas las cárceles, los presidios, las galeras y las horcas.
“Así pues, hijo mío, consulta tu genio e inclinación con espacio, para abrazar éste o el otro modo con que juzgues prudentemente que subsistirás los días que el cielo te conceda, sin hacerte odioso ni gravoso a los demás hombres tus hermanos, a quienes debes ser benéfico en cuanto puedas, que esto exige la legítima sociedad en que vivimos.