El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Los que hacen bailes, y más si son de la clase de éste (que pocos hay que no lo sean), son unos alcahuetes y solapadores de mil indecencias escandalosas. Tal vez no lo presumirán, no lo querrán y aun se disgustarán con ellas; pero todo esto no salva el que sean los consentidores y los motores principales de estas lúbricas desenvolturas, pues en buena filosofía se sabe, que lo que es causa de la causa, es causa de lo causado; y así los que hacen un baile deben tener consideración de muchas cosas para evitar estos desenfrenos escandalosos, porque si no, pasarán la plaza de alcahuetes declarados a los ojos del mundo, y a los de Dios serán reos de cuantos pecados se cometan en su casa.
Las principales consideraciones que debe tener presentes el que hace un baile, me parece que se pueden reducir a las siguientes:
1a. Que las mujeres concurrentes sean honestas, de buena vida, y nunca solteras o mujeres libres, sino hijas de familia o casadas, y que vayan con sus padres o maridos, para que el respeto de éstos las contenga y contenga a los jóvenes libertinos.
2a. Que, con conocimiento, jamás se convide a ninguno de éstos, por exquisita que sea su habilidad, pues menos malo será que se baile mal que no que se seduzca bien.